viernes, febrero 24, 2006

las palabras inútiles



Aborrezco este oficio algunas veces:
espía de palabras, busco,
busco
el término huidizo,
la expresión inestable
que signifique, exacta, lo que eres.

Inmóvil en la nada , al margen
de la vida ( hundido
en un denso silencio sólo roto
por el batir oscuro de mi sangre),
busco,
busco aquellas palabras
que no existen
- quizá sirvan: delicia de tu cuello....-,
que te acosan y mueren sin rozarte,
cuando lo que quisiera
es llegar a tu cuello
con mi boca
-... o acaso : increible sonrisa que he besado -,
subir hasta tu boca
con mis labios ,
sujetar con mis manos tu cabeza
y ver
allá en el fondo de tus ojos ,
instantes antes de cerrar los míos,
paz verde y luz dormida,
claras sombras
-tal vez
fuera mejor decir : humo en la tarde ,
borrosa música que llueve del otoño,
niebla que cae despacio sobre un valle-
avanzando hacia mí,
girando
penetrándome
hasta anegar mi pecho y levantar
mi corazón salvado, ileso, en vilo
sobre la leve espuma de la dicha.

Angel González

Imagen : Modigliani

P.D

muchas veces lo intento-lo intento y desfallezco.
no parece posible
encerrar en palabras
el brillo fugaz de tu mirada ,
el imposible rojo de tus labios,
el estremecimiento que he sentido al tocarte
o al soñar que te toco,
la placidez o el vuelco
al releer tus versos o imaginarte ahora .

6 comentarios:

Lila Magritte dijo...

Con palabras podemos definir el amor, hacerlo presente, traducirlo, encender el fuego, la ternura, volver a sentir la imagen del ausente.
Con palabras almacenamos los recuerdos. Con palabras que ahogan o confunden, intercambiamos secretos con los muertos. Con palabras, ordenamos la acción.
Con palabras -aunque no sea necesaria una sola palabra para el rito del amor-, nos comprometemos.

(Me gustaba la imagen de la mujer con abanico, ayer. ¿Se aburrió de esperar un comentario?)

Abrazos.

Colombine dijo...

Finalmente se marchó la mujer del abanico ( que no era un abanico sino un mazo de naipes abierto). Vino después la mujer de cuello largo que va con "delicia de tu cuello" . Así fué. Abrazos.

Sin Destino dijo...

Muchas veces lo intento-lo intento y desfallezco.

Pues yo creo que lo has conseguido.

Saludos

Amanda dijo...

que buen texto, a veces me ocurre algo similar, sin embargo odiar las palabras que tanto te acogen y acompañan puede der una mala cosa
gracias por tu visita, te leo

Lila Magritte dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Marcelo dijo...

Es maravilloso Ángel González, siempre tengo en mi cabeza (en mi oído, abajo de la lengua) ese verso que dice "yo sé que existo, porque tú me imaginas".

Desrealiza esta realidad tan esquiva, es tan bonito.
Buena cosa tus palabras.

Un abrazo grande.

O.