martes, enero 17, 2006

felicidad


Aunque el invierno aprieta y aunque no estás , hoy tomé la determinación de ser feliz.

Dicen que la felicidad depende
de alguna sustancia impronunciable
depositada en la profundidad de mi cerebro.

También depende de si hoy he decidido
mirar aquí o allá ,
hojear este libro o aquel otro,
o poner ese disco simplemente .

De si hace sol,
de si te leo,
de si te he visto pasar.


(pensé este post temprano en la mañana, camino del trabajo , atrapado en el atasco pero con Mozart sonando en la radio del coche).

7 comentarios:

Lila Magritte dijo...

¡Què maravilla decidir ser feliz, luchar por ser feliz!
Ir contra toda predestinaciòn, biologìa o... lògica por defender ese derecho y contagiarlo, propagarlo, difundirlo hasta el ùltimo dìa.
Nadie querrìa hacer guerras, transacciones macabras, traiciones, competencias por obtener mayor poder...
Saludos.

Bohemia dijo...

Se nota que te acompañaba Mozart, que las musas de su inspiración despertaron a las tuyas tan temprano. Palabras preciosas, muy en tu línea...

Con tu permiso te añado a mis links...

Besitos

un tordo dijo...

la felicidad es tan grande y tan sencilla.
te agradezco el trago dulce de tus letras. esta tarde, sobre todo, que se me ha antojado melancólica.
hermoso blog!

D... dijo...

La felicidad... a veces depende de cosas tan pequeñas... una piedrita verde, una hoja seca, una nube larga en el cielo... un comentario tuyo en mi blog...

matiasfontecilla dijo...

Asumámoslo: la felicidad no depende de uno... depende de dos.

(En verdad, tampoco creo en eso, pero suena bien)

Gracias por tus visitas y comentarios.

Burning Heart dijo...

La felicidad, más que un objetivo, debería ser un medio de vida: estar feliz más que pretender serlo. Y para estarlo basta con mirar alrededor o, quizá, descubrir lo poco que necesitamos, o saber renunciar a lo que no podemos conseguir. Es más feliz quien menos necesita que quien más tiene. Todo el oro del mundo no compra que mi niñita camine, vea o hable. En cambio, su sonrisa me hace feliz.
Un beso.

Sin Destino dijo...

Porque sí, porque hay días que te levantas con ganas de comerte el mundo.

Un saludo.