
Le dijo ven . No vino . Recorrió buscándola los barrios más extremos . Los callejones sucios que se abren al mar . Tabernas portuarias , marineros borrachos , viejas prostitutas apoyadas en todas las esquinas , puertas vencidas , incapaces ya de contener este viento tozudo que se cuela siempre por las rendijas . Sopla poniente , ¿no notas la humedad? , ese olor a sal y a pescado podrido . Muy cerca de los muelles, una tarde de otoño, mil novecientos ochenta y dos, ¿recuerdas? . Huele a maiz y a wisky y a cigarro negro consumiéndose en la taza del té . Subo por tu espalda, hundo mi nariz en el pelo negrísimo . Busco alguna palabra . No supe qué decir como tampoco ahora . Otro tiempo tal vez , otro país .