sábado, junio 27, 2009

Las ciudades y el deseo



De dos maneras se llega a Despina: en barco o en camello. La ciudad se presenta diferente al que viene de tierra y al que viene del mar.
El camellero que ve despuntar en el horizonte del altiplano los pináculos de los rascacielos, las antenas radar, agitarse las mangas de ventilación blancas y rojas, echar humo las chimeneas, piensa en un barco, sabe que es una ciudad pero la piensa como una nave que lo sacará del desierto, un velero a punto de partir, con el viento que ya hincha las velas todavía sin desatar, o un vapor con su caldera vibrando en la carena de hierro, y piensa en todos los puertos, en las mercancías de ultramar que las grúas descargan en los muelles, en las hosterías donde tripulaciones de distinta bandera se rompen la cabeza a botellazos, en las ventanas iluminadas de la planta baja, cada una con una mujer que se peina.
En la neblina de la costa el marinero distingue la forma de una giba de camello, de una silla de montar bordada de flecos brillantes entre dos gibas manchadas que avanzan contoneándose, sabe que es una ciudad pero la piensa como un camello de cuyas albardas cuelgan odres y alforjas de frutas confitadas, vino de dátiles, hojas de tabaco, y ya se ve a la cabeza de una larga caravana que lo lleva del desierto del mar hacia el oasis de agua dulce a la sombra dentada de las palmeras, hacia palacios de espesos muros encalados, de patios embaldosados sobre los cuales bailan descalzas las danzarinas, y mueven los brazos un poco dentro del velo, un poco fuera.
Cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone; y así ven el camellero y el marinero a Despina, ciudad de confín entre dos desiertos."

Ítalo Calvino - Las Ciudades Invisibles

miércoles, junio 10, 2009

Euridice



tomado de lila magritte

domingo, mayo 31, 2009

de chirico



tomado de Accabadora

el oro de los tigres

simplicidad,
el orden sucesivo de las cosas,
su predecible tránsito.

llegas hasta aquí,
abres la puerta,
haces sonar
el cascabel alegre de las llaves,
giras el pomo y te acercas despacio.

siento el aliento en la nuca
los dedos en el pelo,
alzo los ojos para volver a verte.

ojos felinos que al mirar me nombran,
pisadas silenciosas,
elásticas pisadas
dispuestas para el salto.

cuerpo rayado que se estira y ondula
que se acerca y aleja,
cuerpo soñado sobre su esqueleto fósil

un sueño repetido:
bajo la oscuridad profunda de las rayas,
el oro de los tigres.

martes, mayo 26, 2009

lunes, mayo 25, 2009

martes, mayo 19, 2009

jueves, mayo 14, 2009

miércoles, abril 29, 2009

no poesía

Se terminaron la conversación y el tiempo,
qué extraño desfile de palabras.

No deberías confundir un poema
con esa larga sucesión
de lugares comunes .

Hay entre ellas palabras hermosas,
es cierto,
pero pierden su alma al repetirse,
labios gastados ,
insoportable salmodia sin misterio
pronunciada una y otra vez
hasta la nausea.

Repetirse o morir, has dicho.

Muere o calla,
no rompas la levedad última del verso,
su intimidad indestructible.

martes, abril 28, 2009