Esperas la mañana,
la luz fría del alba que no llega.
Nadie en la calle, nadie ,
ni el canto de los pájaros.
Tú no sientes el frio
y un temblor te recorre todo el cuerpo.
Mudos los labios , mudos ,
y aún conservan el calor de la noche,
el naufragio de voces susurradas,
sí , de besos.
Verás un brote tierno
nacer sobre la superficie desgastada.
¿No ves?. Hay esperanza.