miércoles, junio 01, 2011

spanish revolution

la historia de la mujer araña


Espera, agazapada, hasta el final de la historia. Yo no la esperaba ya . Conozco historias parecidas, es cierto, pero siempre les sucede a otros que no son como yo y éso me tranquiliza. Ingenuos charlatanes, aventureros románticos, pobres diablos cansados de esperar. Casi siempre el ahogado estaba de pie, parado a la orilla del mar y la mujer tenía cola de pescado. Eso es lo que dicen. Los últimos en verlos hablan de ojos muy abiertos y de una gran sonrisa beatífica, como de idiota. Parecían como idos ya antes de marcharse, coinciden en decir. Nunca más se sabe de ellos. Alguna prenda tirada en la arena , casi siempre un reloj o un sombrero de fieltro. Pero ésta es una historia diferente. Yo no había salido y era noche cerrada. Estaba en el sótano, sentado, leyendo un relato de terror bajo la luz del flexo. No hizo ningún ruido. La vi a contraluz plantada frente a la puerta que da a la escalera. Larguísimas piernas y brazos enlazados, pelo recogido en la nuca, pechos redondos. Ya no recuerdo más, ningún abrazo. Sólo me han quedado un regusto amargo, como de almendras, y la imposibilidad de pensar en otra cosa. Desde ese día no puedo pronunciar más de cien palabras y casi todas esdrújulas. No puedo, desde luego, escribir poesía. Sólo relatos cortos de perfil telegráfico. Creo que es el veneno o la obsesión por mirar fijamente a la puerta. Creo que yo , tan suficiente y serio, he quedado atrapado para siempre en su red.

Esta historia está inspirada en la Imagen de Waclaw Wantuch tomada de noctambulario y en la falta de sueño.

lunes, mayo 23, 2011

señales




Hay señales :
una brizna de hierba posada en medio del asfalto
o un soplo de aire puro que hace volar las octavillas .

Son jóvenes.
Al anochecer bajan de dos en dos o de tres en tres
en los metros que llegan hasta el centro.
Caminan por las avenidas con bolsas
de papel reciclado y mantas de algodón .
Hablan de política , apasionadamente .
Con voz tranquila y clara dicen NO.
Juegan al ajedrez en las escalinatas .

lunes, mayo 02, 2011

martes, marzo 29, 2011

insomnios





Un viejo caserón , la noche inabarcable como un pasillo largo con diez puertas cerradas. Puertas blancas dispuestas a un lado y a otro lado , no enfrentadas . Pienso ahora en la intermitencia de los gabinetes. Fotografías de París fijadas con fixo a la pared que alternan con manchas de humedad cuyo cifrado me aleja del sueño o me confunde en él, ya no lo sé . El misterio se agranda cuando miro hacia dentro . Secuencias ininterrumpidas donde siempre algún suceso acaba de ocurrir como un asesinato o un poema , indistintamente .En la huida dejas libros , cuartillas , poemas a medio armar encima de las mesas , manchas de tinta , lapiceros ya casi consumidos , papeles arrugados , colillas apuradas , vasos con un dedo de wisky , restos de rouge o de sangre , marcas de rimel en las almohadas, ropa sucia tirada por el suelo , alguna música: una vieja balada o un solo de saxo, Charlie Parker sonando por los auriculares .

miércoles, marzo 16, 2011

tsunami





No ha sido .
Aún no ha despertado.
Nadie llama a la meditación
todavía.

No amanece
y todo está en silencio:
el templo, las estancias,
los budas sentados ,
los monjes de túnica azafrán
y cabeza rapada.

Ni una campana
ni un gesto de dolor.

En la ciudad
hay gente que camina
sin rumbo entre las ruinas.

No saben dónde han ido a parar
una determinada esquina
o una tienda de flores.

Ni un grito
ni un gesto de dolor.

Puede ser el impacto, la imposibilidad para entender lo que sucede o el convencimiento profundo de que incluso ésto de hoy, esta terrible destrucción sin explicación ni sentido, no es más que una pura apariencia.

martes, marzo 01, 2011

tus cartas son un vino



Tus cartas son un vino

Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.

Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar tu cuerpo,
amargo igual que el mar.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.

Cuando me falte sangre
con zumo de clavel,
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.

Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.