martes, septiembre 01, 2009

Mientras tú existas...



Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.


Poema . Angel González

Imagen : R Magritte

viernes, agosto 21, 2009

martes, agosto 18, 2009

venecia ciudad sobre las aguas






He regresado muchos años después y temía el encuentro.
Me había dicho : ya no serán los mismos
la ciudad recordada ni los ojos que miran,
los palacios vacíos ni la capacidad de asombro.

No fue así .
Al subir a la lancha me volvió a deslumbrar
lo luminoso del día y el milagro
de una ciudad sobre las aguas.

lunes, agosto 10, 2009

homenaje


NADA MÁS

El aire de los chopos
y vuelvo a recordar.
En un día de marzo
te fuíste. Nada más.

Una sonrisa tuya
o un gesto. Claridad
como la de tus ojos
no he visto. Nada más.

Luego días de ira
dolor y adversidad.
Y en medio de la noche
tu estrella. Nada más.

Por su fulgor perenne
contra la eternidad
te ofrezco unas palabras
de amor. Y nada más.

José Agustin Goytisolo *(De "Final de un adiós").






Imagen : El imperio de la luz . R Magritte . Museo Guggenheim .Venecia
Música : El aire de los chopos . J.A Goytisolo/Paco Ibañez


a Alfonso Calderón . in memoriam

lunes, agosto 03, 2009

miércoles, julio 22, 2009

lunes, julio 13, 2009

verano (uno)

Soy el hombre invisible,
no devuelven mi rostro
los espejos.

Miran a mi través
los transeúntes
con expresión vacía.

No hay sonrisas ni aplausos.

Es inútil mi gesto
de saludo.

lunes, julio 06, 2009

Vicente y yo



Todavía quedan cinco horas para salir. El turno está tranquilo. Casi todos se han ido a conquistar un pedazo de arena frente al mar.

Algunos se quedaron, es verdad, porque seguro piensan que es mejor no insolarse o mancharse los piés con alquitrán.

La puerta del hospital es un lugar fresco y tranquilo en estos días y uno siempre puede decir que siente un bocado como de perro chico en lo profundo del pecho o que sufre de cólico por atracón de calamares o altramuces o caracoles o estrellas de mar.

Las tapas son pésimas en ese bar de enfrente y los últimos clientes son siempre bienvenidos aquí.

Quedan cuatro horas para salir y la calle arderá todavía. Le llaman flama a ese vaho que despide el asfalto y que puede durar toda la noche y llegar incluso hasta el amanecer.

Preparo la cesta y el sombrero de paja. Él no habrá llegado todavía y yo tendré esta vez ventaja.

Todas las mañanas salimos a buscar. Él habrá dormido y yo no.

La sierpe avanza y se retuerce, se pega a los costados con su ruido de claxon y voces que quieren apartarnos. Nosotros nos tambaleamos con pasos oscilantes, murmuramos palabras incomprensibles y miramos adentro. ¿Dónde estás, dónde has ido?

Quema el sol de las doce. Vicente no usa gorra y se protege con una mano sobre su calva lisa. Tiene el cuerpo flaco , huesudo , bajo; los ojos brillantes, las cejas pobladas. ¿Dónde estás amor mío ?

No lo dice con palabras que se puedan entender pero es como si lo dijera. No lo dice pero todos saben que busca, que buscamos, a una mujer perdida en la memoria antigua y que el canasto vacío no es más que una coartada.

Alguna vez se fija, nos fijamos, en algún conductor que reconocemos como si se hiciera un paréntesis fugaz en el delirio, un destello de luz. ¡ don Antonio, a sus órdenes!

Y se retira, nos retiramos, para seguir buscando en el interior de otros coches que se apartan al vernos.

El turno está acabando, se acaba ya. Aullan los claxons como locos. Debo encontrarla hoy. La encontraré primero.

sábado, junio 27, 2009

Las ciudades y el deseo



De dos maneras se llega a Despina: en barco o en camello. La ciudad se presenta diferente al que viene de tierra y al que viene del mar.
El camellero que ve despuntar en el horizonte del altiplano los pináculos de los rascacielos, las antenas radar, agitarse las mangas de ventilación blancas y rojas, echar humo las chimeneas, piensa en un barco, sabe que es una ciudad pero la piensa como una nave que lo sacará del desierto, un velero a punto de partir, con el viento que ya hincha las velas todavía sin desatar, o un vapor con su caldera vibrando en la carena de hierro, y piensa en todos los puertos, en las mercancías de ultramar que las grúas descargan en los muelles, en las hosterías donde tripulaciones de distinta bandera se rompen la cabeza a botellazos, en las ventanas iluminadas de la planta baja, cada una con una mujer que se peina.
En la neblina de la costa el marinero distingue la forma de una giba de camello, de una silla de montar bordada de flecos brillantes entre dos gibas manchadas que avanzan contoneándose, sabe que es una ciudad pero la piensa como un camello de cuyas albardas cuelgan odres y alforjas de frutas confitadas, vino de dátiles, hojas de tabaco, y ya se ve a la cabeza de una larga caravana que lo lleva del desierto del mar hacia el oasis de agua dulce a la sombra dentada de las palmeras, hacia palacios de espesos muros encalados, de patios embaldosados sobre los cuales bailan descalzas las danzarinas, y mueven los brazos un poco dentro del velo, un poco fuera.
Cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone; y así ven el camellero y el marinero a Despina, ciudad de confín entre dos desiertos."

Ítalo Calvino - Las Ciudades Invisibles

miércoles, junio 10, 2009

Euridice



tomado de lila magritte