miércoles, mayo 03, 2006

la carta perdida


Hoy pensé en la posibilidad de una carta perdida y recordé( y encontré ) un texto de Woody Allen en el que se reproduce la correspondencia entre dos jugadores de ajedrez y en el que una carta se pierde. Ahí va una muestra

Mi querido Vardebedian:

Hoy tuve el gran disgusto, al revisar mi correspondencia de esta mañana, de comprobar que mi carta del 16 de septiembre, que contenía mi vigésimo segundo movimiento (caballo cuatro rey), me había sido devuelta debido a un pequeño error en el sobre –precisamente, la omisión de su nombre y residencia (¿cuán freudiano puede uno llegar a ser?)-, amén de olvidar el sello. Nadie ignora que últimamente he estado un tanto desconcertado debido a una irregularidad en la Bolsa y, pese a que ese día, el 16 de septiembre, la culminación de una prolongada caída en espiral hizo volar las acciones de Antimateria Amalgamada de la tabla de cotizaciones y redujo de un solo golpe a mi agente de seguros a una auténtica piltrafa, no tengo excusas para mi negligencia y monumental ineptitud. Metí la pata. Perdóneme. El hecho de que usted no se percatara de que faltaba una carta indica igualmente cierto despiste de su parte, que yo, por la mía, atribuyo a su impaciencia, pero Dios sabe que todos cometemos errores. Así es la vida. Y el ajedrez.

Pues bien, aclarado el error, debo hacer una pequeña rectificación. Si usted tuviera la amabilidad de transferir mi caballo al cuarto escaque de su rey, pienso que podremos seguir adelante con nuestro pequeño juego de modo más exacto. El anuncio de jaque mate que usted me hiciera en su carta de hoy, creo que es, con toda honestidad, una falsa alarma, y, si usted vuelve a examinar la posición a la luz del descubrimiento de esta mañana, se dará cuenta de que su rey es el que está próximo al mate, expuesto y sin defensas, un blanco inmóvil para mis alfiles depredadores. ¡Irónicas son las vicisitudes de esta pequeña guerra! El destino, oculto en alguna oficina de correos extraviada, crece omnipotente y -¡voilà!- la suerte ha dado una voltereta. Una vez más, le ruego que acepte mis más sinceras excusas por este infortunado descuido y quedo, ansioso, a la espera de su próximo movimiento.

Le adjunto mi cuadragésimo quinto movimiento: mi caballo se come a su reina.

Atentamente,

Gossage

De "como acabar con el ajedrez " .Woody Allen

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